Hay personas que viven con obsesiones, a veces con una sola cosa y otras van cambiando de obsesión en obsesión.

Si has tenido o tienes una obsesión actualmente entiendes de qué hablo, si reconoces haber visto a alguien que se obsesionara con cosas o personas seguro tendrás unos recuerdos al respecto, porque, por su exceso, nos llaman la atención y quedan guardados en nuestra memoria.

Pero… ¿Qué es la obsesión?

Si buscamos un poco por internet vamos a encontrar que es un pensamiento o sentimiento persistente que suele ir acompañado de ansiedad, estrés y a veces depresión.

Es una idea fija, un pensamiento que asedia y perturba con persistencia en la mente y que, aunque no queramos, nos asalta en nuestra cabeza.  Aunque conscientemente se quiera tomar distancia, separar ese impulso, detenerlo, relacionarse con el objeto de la obsesión de una manera que sea más racional, no dañina, no excesiva y que no nos controle, la obsesión suele persistir más allá de la idea y, en cierta medida, de nuestros esfuerzos por librarnos de ella.

Hay diferentes tipos de obsesiones, las relacionadas con la alimentación, las obsesivas con el orden y la limpieza y la obsesión con otra persona, generalmente en sentido amoroso o sexual. Una obsesión típica de la sociedad moderna es la adicción a las redes sociales y todo lo relacionado con diferentes sistemas o apps de chats (como por ejemplo whatsaap)

Cuando se complica mucho más de lo complicado y difícil que ya es,  y las obsesiones y las compulsiones se hacen crónicas, se habla de trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

Todo esto para decirme y decirte: cuídate de las obsesiones.

No me considero una mujer obsesiva pero… el que esté libre de pecado que tire la primera piedra! (Obviamente no es un pecado pero la expresión aclara el punto).

Supongo que todos, así sea brevemente, no como en los casos que mencione antes,  nos hemos obsesionado un poco con algo. No sé a ustedes pero a mí, cuando me ha pasado, esa ansiedad en el cuerpo y en la mente no me dura mucho sin querer y necesitar arrebatarla de mí, no puedo acostumbrarme y me tiembla el cuerpo, no me siento yo.  Por suerte algo en mi me dice que me estoy obsesionando o que me pasa algo que no quiero, ahí paro, tomo distancia y me doy tiempo, bastante tiempo para entender lo que pasa y dejarlo ir o relacionarme de una manera totalmente diferente. Es como un salvavidas, mi auto rescate.

Vivir es fácil pero complicado… somos seres complejos y debemos cuidarnos a nosotros mismos.

Creo que el primer paso es reconocer cuando nos estamos obsesionando o cuando tenemos una obsesión, luego el camino es, probablemente, trabajar con nosotros mismos  para perder la obsesión y, si necesitamos ayuda, buscar a profesionales que nos ayuden a superarla.

¿Tú tienes o has tenido una obsesión u obsesiones?

¿Has podido superarlas?

¿Cómo?

¿Cuál es tu opinión?

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