Tantos años pasaron que a veces me parece que fue en una vida pasada.
Tanto tiempo, tanto que a veces no lo creo.
A veces es una voz, una melodía o una calle que me lleva a aquel punto casi como ayer, y, en esos momentos desde la cima de mi cabeza o desde la punta de mi pie se resbala un melancólico y triste velo que dibuja una mueca de sonrisa en mi boca, y, algunas veces, un cierto estremecimiento.
Mi memoria suele jugar conmigo y me da los recuerdos con picardía. No le suelen interesar los detalles, siempre ha solido enamorarse de su rostro en aquel instante donde le da el sol en una cálida tarde de abril, o del aroma de aquellas calles por donde caminaba camino a la escuela o de su sonrisa olvidándome de sus palabras.
Tiempo, cuánto tiempo cruel tiempo.
A veces creo que fue ayer, hace poco, casi que puedo volver a agarrarlo. Pero… no fue ayer, no está en el cajón de recuerdos que nacieron este año, ya no. Ya no puedo hacer aquello, ya no puedo llamarla a ella, ya no tengo aquella incertidumbre, ya no es.
Tiempo que hoy me ve madura, tiempo que hoy me golpea, que me reconoce y reconozco.
Ya tengo fabricados una pila de recuerdos y hablo de lejos de aquellos tiempos… te acordás?
Tiempo, hoy te vi, dibujando frente a mí.
A veces pasás lento, bailando despacito y con ternura junto a mí.
Aquel aroma a jazmín frente a mi ventana en aquellas mañanas adolescentes,
aquellos planes sin tiempo preciso,
aquellos infantiles enredos sobre la madurez,
aquella destrucción y bombardeo al presente,
aquella fé al tiempo,
aquél sueño.
Si me preguntas hoy, donde quizás esté en la mitad de mi vida, creo que me queda menos tiempo del que ya viví aunque viva el doble.
En esa mitad conocí el mundo, me maravilló y me sorprendió por vez primera.
En esa mitad la conocí a ella, en esa mitad crecí con él y me desarmó por primera vez un niño.
En esa mitad me enamoré de lo que hago y en esa mitad lo descubrí. Sólo puedo hacer aquello que me enamora por eso amo haber descubierto mi primer y mi segundo amor.
En esa mitad llegué a la vida que soñaba tener aún sin saber cómo, nunca he sido buena planificando.
En esa mitad ella me sonrió y hasta hoy su sonrisa borra cualquier tormenta.
Tiempo, gracias al tiempo he tenido tiempo para que el mundo se revuelva, se destruya, nazca de nuevo, hundirme y resurgir, pisar y sentir el pasto bajo mis pies, amar.
Tiempo que me has dado todo,
tiempo, dame tiempo para seguir descubriendo, amando, volando.