Supongo que las personas que llegan al minimalismo, por lo menos en su mayoría, lo hacen como una forma de encontrar un escape al sistema capitalista.

Por definición toda persona minimalista que decide adoptar esta corriente o forma de vida, como quieran llamarla, tiende a reducir todo a lo esencial, a despojarse de elementos sobrantes y reducir sus pertenencias físicas y necesidades al mínimo.

El ciclo de nacer, educarse, reproducirse, trabajar, consumir y morir es, además de sonar un poco duro, nefasto para muchas personas. Algunos llegan rendidos a los brazos del minimalismo y sienten que en el han encontrado el  nirvana. Creen que se logra, a través del minimalismo, la emancipación del sufrimiento y que, de esta manera, renacerán como seres iluminados en esta vida.

Hay cientos, probablemente miles, de blogs (o páginas web) que hablan sobre minimalismo, libros, videos y conferencias, no soy yo una experta y este post no intenta dar un análisis exhaustivo de sus características sino mas bien hablar desde la experiencia y el sentir que muchas personas tenemos sobre el minimalismo.

El único compromiso real que implica el minimalismo es con uno mismo, con nadie más. Se trata de reconocerse o redescubrirse a través de este compromiso.

Muchos minimalistas, y me ha tocado de cerca, atacan al sistema o atacan a otras personas por no ser minimalistas. Se quejan o atacan a otros porque consumen mucho, creen que  gastan en lo que no necesitan, se crean necesidades que no son tal y según ellos viven atados a un sistema que los hace infelices. El sistema es, por tanto, una maquinaria diabólica, y si fuera diferente todos seriamos más felices y la humanidad tendría menos problemas.  

Creo que hay que aceptar que todos somos diferentes y que todos tenemos la libertad de elegir, todos merecen respeto, elijan lo mismo que nosotros o no. No somos mejores o peores entre sí, el minimalismo no nos define como personas, las buenas y malas personas se definen por otras cosas. Tampoco se trata de pensar que están ciegos, son egoístas o carecen de la inteligencia suficiente para darse cuenta de que están equivocados las personas que no son minimalistas. Pueden ver lo mismo que tú, ser igual de inteligentes o más  y aún así elegir formar parte del sistema, estar más o menos feliz con él, tal cual existe.

He leído de minimalistas que eligen vivir en lugares diminutos de 15 o 20 metros cuadrados, otros, o los mismos, que eligen no usar Smartphone, no comprarse casi nunca ropa y tratar de reutilizar, tener dos o tres camisetas y una sola campera, que todo lo que tienen entre en una mochila, otros van en contra del plástico, dejar el trabajo porque creen que su actividad contribuye a fomentar el consumo y muchos otros ejemplos en estos sentidos.

No estoy segura de que hacer todo eso sea necesario, como regla, seguramente como filosofía de vida, creo y entiendo que todos los extremos son malos.

Respeto todas esas decisiones y creo que quienes lo elijen, como cualquier otra cosa, están buscando algo. No se si ese camino los lleva al minimalismo, creo que en realidad están en un proceso de buscar la medida de lo que necesitan, lo que los hace feliz y los lleva de vuelta a encontrarse o reencontrarse consigo mismos. Ese proceso puede llevar meses, años o décadas.

Yo no sé si soy minimalista pero estoy segura de que no soy consumista. Para algunos tengo muy pocas cosas, para otros muchas. Me doy la libertad de elegir lo que quiero y no lo que me quieren vender, trabajo en lo que me gusta, trato de vivir en un espacio que me agrade con la cantidad y tipo de cosas que disfruto y resuelva mi rutina. Entiendo que el dinero es un medio, no un fin.

Si soy minimalista no elegí serlo, si en el barómetro de algunos no doy la talla tampoco me es importante. Siempre he sido así, no voy por el consumo y el consumo no sabe mi número.

El minimalismo no te salvara de ti, tú eres el camino y la meta.

Argumentaciones interesantes y muy trabajadas vienen de manos de minimalistas que crean una distorsión de la realidad para llevar a todo aquel que puedan alcanzar al reino feliz del minimalismo, donde un mundo de hadas, unicornios y seres mágicos nos esperan en un nuevo mundo donde el dinero y las cosas materiales no son un problema o/y no causan infelicidad.

En esta cruzada algunos se convierten en profetas del minimalismo y quieren obligar a su pareja, amigos, conocidos, compañeros de trabajo, familiares y, a todo el que puedan,  a ir por el camino de la felicidad, que es, según ellos, el del minimalismo.

Usar el minimalismo así escapa de la visión real y natural de este mundo del que todos somos parte y que todos podemos ver. Usar el minimalismo como un engaño, como una vía de escape de una realidad que no dejara de existir por más que nosotros reneguemos de ella.

El camino más centrado nos enseña que no se trata de rechazar a las cosas, el dinero o al sistema capitalista en su conjunto. Se trata de aceptar no de tolerar ni atacar, aceptar que el mundo y el sistema capitalista reinante es así y  elegir las experiencias que queremos vivir, elegir no es rechazar.

Otros usan el minimalismo como vía de escape pero podrían haber tomado cualquier otra, algunos encuentran el  escape en el amor a la comida, en la fanatización del deporte,  en las bebidas espirituosas entre otras cosas.

No es el minimalismo, el budismo,  ni ninguna otra filosofía de vida que tapara el sol con un dedo.

¿Como es tu experiencia con el minimalismo? Dejanos tu comentario.

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